iqpa10.jpg

20 aniversario iqpa

Mario Díaz: “Necesitamos más cooperación con la industria para tomar buenas decisiones”

El catedrático de Ingeniería Química cierra la Semana de la Ciencia estimulando la conexión del laboratorio con el mercado y el potencial de la transformación de residuos biológicos

 

El camino da muchas vueltas, y tiene que esquivar una multitud de obstáculos, para ir desde el lodo de desecho que genera una depuradora a un material vendible y rentable: un fertilizante, un detergente, una botella de bioplástico. También se enreda el recorrido, se bifurca y se llena de impedimentos cuando el punto de partida es el laboratorio de la Universidad y la meta una planta industrial de producción a gran escala. En el descubrimiento de la estrategia para desbrozar estas dos rutas, que discurren en paralelo y con muchas intersecciones entre sí, se afanó ayer el profesor Mario Díaz, quinto y último ponente de la quinta Semana de la Ciencia “Margarita Salas”, que organiza LA NUEVA ESPAÑA y patrocinan Química del Nalón, Bayer, Asturagua, Ieducae y el Instituto Oftalmológico Fernández-Vega.

El investigador, catedrático de Ingeniería Química de la Universidad de Oviedo, cerró el ciclo divulgativo con una clara apología de la transferencia de conocimiento y una llamada de atención sobre la segunda vida de los residuos biológicos como clave de bóveda de un futuro que alentará la bioeconomía y la economía circular, que ya llama a la puerta, que a lo mejor se huele más que nunca “a la vuelta de la esquina”. Porque de inmediato, ya, aquí y ahora, las ayudas del fondo europeo de reconstrucción van a financiar proyectos que sean prioritariamente “verdes, sostenibles y digitales”, destacó el investigador. No va más.

Mario Díaz desplegó en el Club Prensa Asturiana de LA NUEVA ESPAÑA los procesos necesarios y las alternativas de transformación de los lodos procedentes de las plantas de depuración de aguas y terminó, de lo específico a lo genérico, resaltando que en esos caminos por desbrozar del laboratorio a la industria y de los residuos a los subproductos rentables hay tantísimas alternativas abiertas que del lado de la investigación “necesitamos más cooperación con la realidad industrial para poder decidir por qué vías ir y en cuáles profundizar”. “Los factores que utilizamos para la selección de alternativas son a veces muy pobres” por falta de contacto con la industria, y ahí llamó a concebir la ciencia y la tecnología “como un híbrido. Ambas deben caminar unidas, sabiendo que disponer de una buena tecnología no va a asegurar hacer una buena ciencia ni una buena ciencia de base garantiza buena tecnología”.

El ingeniero llegó hasta ese punto partiendo de los lodos de depuradora, de sus complejos procesos de transformación, de sus enormes posibilidades de reutilización y de las complejas dificultades para su revalorización. Lo utilizó para ilustrar por qué ni la ciencia ni la investigación son a veces suficientes si antes no se comprueba “qué tiene posibilidades, qué es factible y qué es una locura, qué procesos no va a necesitar técnicas muy caras” y, sobre todo, qué va a tener mercado. El suero de la leche empleada para fabricar quesos, ejemplificó acudiendo a una de las investigaciones desarrolladas y descollantes en este campo, ha recorrido parte de ese trayecto. “Era sólo un residuo y ahora muchos de los subproductos que se obtienen de él tienen más valor que la leche”, pero reutilizarlo y transformarlo en algo con valor añadido era solamente “algo posible hasta que de repente apareció el mercado, el de los productos para niños por ejemplo”, y el proyecto despegó.

El caso es que todo esto es una siembra hacia delante, un adelanto claro de un futuro que ya llega y en el que se va haciendo un clamor la demanda del tránsito desde “una sociedad de materiales fósiles a una de materias renovables”. Díaz habló de la influencia de la bioeconomía y la economía circular “en muchas políticas actuales”, en España y en Europa, y del mucho trecho que todavía tienen por delante.

“El aprovechamiento de residuos en España ha sido hasta ahora un fracaso”, asumió. “El número de los que se han conseguido reconvertir es todavía exiguo, tal vez se cuenten con los dedos de la mano”, proclamó poniendo su esperanza en la nueva ley de residuos y suelos contaminados, que actualmente se encuentra en tramitación y quizá dé más facilidades a la transformación de desechos en subproductos y a su aprovechamiento. La anterior legislación no animaba para nada, ésta parece más favorecedora, pero habrá que ver cómo se desarrolla”, apostilló con la conciencia de que todo va por ahí. También en Europa, dijo en referencia al trámite también reciente y aún inacabado del al Ajuste de Carbono en Frontera, el “arancel ambiental” que pretende unificar las formas de producción industrial en el mundo en cuanto al CO2 que se genera y que además de adelantar un aliciente para proteger de la competencia desleal a la industria asturiana será, subraya Díaz, “puede cambiar de forma drástica la evolución de la industria que conocemos”.

Venía el ponente de ejemplificar todo lo dicho con los trabajos que investigan la transformación de los lodos que quedan después de los procesos de depuración de aguas, un modelo de residuo de esos que hasta ahora “nos quitamos de en medio”, uno de los materiales que de la mano de los “cambios sociales” que están a la vista de todos guardan dentro de sí un potencial de reutilización. El lodo, un residuo “muy mixto, con una composición muy compleja, “tiene dos tercios de materia orgánica” y al pensarlo en términos de revalorización “lo primero parece ser pensar en sus posibilidades energéticas”, anota Díaz. La cantidad de energía aprovechable es sin embargo muy baja, se enmienda, y su estructura invita más a hacer que “dé lugar al suministro de materiales. En eso estamos trabajando. Tiene una estructura que tiene un valor” y un “potencial para algunos productos de alto valor añadido”. Está avanzado el que lleva a los fertilizantes, pero la lista de alternativas bifurca los procedimientos y la línea de llegada genera materiales que van a dar a detergentes o cosméticos, a bioplásticos para empaquetados, botellas, envases o pañales, y así hasta donde una ciencia y una tecnología bien conectadas con la industria sepan llegar.

La conferencia más seguida del ciclo rozó las 17.000 reproducciones

La Semana de la Ciencia “Margarita Salas” clausuró ayer su edición más inusual, con la fecha de celebración alterada por la pandemia –de marzo a octubre– y un novedoso y obligado formato híbrido entre lo presencial y lo telemático. Haciendo de la necesidad virtud, las charlas del programa –todas fueron retransmitidas a través de la edición digital de este periódico– acumularon un seguimiento más que notable, llegando al tope en la ponencia que la viróloga Margarita del Val ofreció el pasado martes sobre las vacunas y que acumuló 16.913 reproducciones totales en su versión online, localizadas en 45 países de cuatro continentes. No está nada mal para una conferencia científica, como destacó ayer, en el cierre de las jornadas, su coordinador, el investigador Amador Menéndez Velázquez.

El ciclo de divulgación científica que organiza LA NUEVA ESPAÑA hizo a lo largo de esta semana un completo recorrido marcadamente interdisciplinar, pero con abundante protagonismo de la rama bio, por razones obvias de la actualidad de la pandemia. El programa, íntegramente ofrecido en formato telemático, incluyó tres ponencias presenciales, las que ofrecieron en el Club Prensa Asturiana el ingeniero industrial Íñigo Felgueroso, el médico Alfonso López Muñiz y ayer el ingeniero químico Mario Díaz, y dos exclusivamente online, muy conectadas con el análisis de la pandemia del coronavirus, la de la bioquímica y viróloga Margarita del Val y la de la bióloga especialista en virus Ester Lázaro, ambas investigadoras del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC).

En una edición de acusada propensión hacia los cambios, la Semana de la Ciencia ha estrenado en esta quinta edición el homenaje que a partir de ahora vinculará su denominación al nombre de la investigadora valdesana Margarita Salas. El tributo a la memoria de la bioquímica se estrena cuando faltan pocas fechas para que se cumpla el primer aniversario de su fallecimiento, el 7 de noviembre de 2019.

 

 

Fuente: La Nueva España. 31/10/2020

https://www.lne.es/asturias/2020/10/31/conferencia-seguida-ciclo-rozo-17-22071348.html

 

 

Centro Científico-Tecnológico · Campus de El Cristo · c/ Julián Claveria s/n. 33006 Oviedo · Tlf.: 660 34 90 88

© 2019 Todos los derechos reservados


 

 

Proyecto subvencionado por la Unión Europea e IDEPA: Actuaciones para el desarrollo de materiales sostenibles desde el Clúster IQPA.
Objetivos:  Participación en el programa de promoción de materiales avanzados y sostenibles y avances en la mejora de las perspectivas de uso de residuos. Actualización del catálogo de materiales derivados de las industrias químicas y de procesos del Clúster IQPA. Jornada Hacia la Economía Circular en Asturias.

proyecto subvencionado 2017

 

Nuestra página web utiliza cookies para mejorar tu experiencia de navegación y realizar tareas de análisis. Al continuar con tu navegación entendemos que das tu consentimiento a nuestra política de cookies. Ver política de cookies